“Que una primera fecundación in vitro no termine en embarazo no significa que el tratamiento no funcione. La implantación depende de muchos factores y, a veces, simplemente hace falta ajustar el plan: el protocolo de estimulación, el método de fecundación en el laboratorio, el momento de la transferencia o el estudio del endometrio. Revisar el ciclo con detalle permite convertir un negativo en información útil para el siguiente paso.”
Dra. Ana Monfort Quintana
Especialista en Reproducción Asistida – HM Fertility Center
Recibir una beta negativa después de una fecundación in vitro puede ser frustrante y desconcertante. Es normal preguntarse qué ha pasado y qué se puede hacer diferente. Lo importante es entender esto: una primera FIV fallida no significa que no vaya a funcionar en el futuro.
La implantación es un proceso biológico complejo. A veces hay factores identificables y optimizables; otras veces, simplemente, el primer intento no culmina en embarazo a pesar de haber realizado un ciclo correcto.
En este artículo se explica, con un enfoque práctico:
- Motivos frecuentes por los que puede fallar una primera FIV.
- Qué conviene revisar tras el resultado.
- Siguientes pasos habituales y cuándo tiene sentido ampliar el estudio.
Motivos frecuentes por los que puede fallar la primera FIV
El embrión no era viable (aunque “se viera bien”)
El motivo más habitual de no implantación es que el embrión no tenga una dotación cromosómica normal, es decir, euploide, compatible con un embarazo evolutivo. Esto puede ocurrir a cualquier edad, aunque el riesgo se incremente con los años, principalmente a partir de los 38 años.
Cuando hay indicación (por edad, antecedentes o repetición de fallos), puede valorarse un ciclo de FIV con screening genético para estudiar los cromosomas de los embriones y de esta manera seleccionar los embriones cromosómicamente normales.
El endometrio no estaba en el momento óptimo
Para que haya embarazo no basta con un embrión con potencial. El endometrio tiene una “ventana” de receptividad y, si la sincronización no es la adecuada, la implantación puede no tener lugar.
En casos seleccionados —sobre todo cuando hay fallos repetidos o sospecha clínica— se puede plantear estudiar la receptividad endometrial con un test ERA.
Factor masculino que no se detecta solo con el seminograma
Hay situaciones en las que el seminograma no aporta toda la información necesaria para explicar del todo el resultado no óptimo de un ciclo (por ejemplo, fecundación baja, embriones que detienen su desarrollo o pérdidas muy tempranas). En esos casos, se recomienda ampliar el estudio del factor masculino con otras pruebas más completas como un estudio de fragmentación de ADN de espermatozoides.
Respuesta ovárica, maduración de los óvulos y “calidad” ovocitaria
A veces el reto no es sólo cuántos óvulos se recuperan, sino cuántos llegan maduros, cuántos fecundan y cuántos dan embriones que evolucionan correctamente. La edad, la reserva ovárica y algunos diagnósticos ginecológicos pueden influir en estos resultados.
Desarrollo embrionario y “cuello de botella” del laboratorio
En un primer intento pueden aparecer patrones: pocos embriones, baja progresión a día 5, etc. No siempre significa un problema “grave”, pero sí orienta el siguiente plan (por ejemplo, ajustar el protocolo, cambiar la estrategia de fecundación en laboratorio o replantear el día de transferencia).
La transferencia y el componente de probabilidad
Incluso con una transferencia técnicamente correcta y un embrión de buen pronóstico, la implantación no está garantizada. La biología no es una ecuación exacta.
Qué revisar tras una beta negativa (sin hacer “mil pruebas”)
Después de un primer intento, lo más útil suele ser una revisión detallada de todo el ciclo, para identificar qué podemos modificar de cara a optimizar un siguiente ciclo.
Revisión del ciclo de estimulación
- Dosis y tipo de medicación.
- Número de folículos, óvulos obtenidos y óvulos maduros.
- Cómo fue el “trigger” y la respuesta.
Revisión del laboratorio
- Cómo fue la fecundación (tasa de fecundación).
- Evolución embrionaria y día de transferencia.
- Si hubo embriones para congelar y qué calidad tenían.
Revisión de la transferencia
- Si fue sencilla o difícil.
- Preparación endometrial y grosor.
- Soporte hormonal indicado.
Un primer objetivo realista tras la revisión es responder a una pregunta concreta: ¿qué variable tiene más margen de mejora en el siguiente intento?
Siguientes pasos recomendados tras fallar la primera FIV
No existe un único planteamiento válido. Lo habitual es elegir entre varios enfoques (o combinarlos): repetir con ajustes “pequeños pero importantes”, o ampliar estudio si se considera que está indicado.
A) Repetir el tratamiento con ajustes del plan
En muchos casos, el siguiente ciclo se beneficia de cambios muy concretos:
- Ajustar el protocolo de estimulación (dosis, esquema, estrategia para mejorar maduración).
- Modificar el tipo de preparación endometrial.
- Revisar el soporte hormonal.
B) Ajustar la estrategia embrionaria cuando el patrón lo sugiere
Si el ciclo apunta a un componente cromosómico o a una historia clínica que lo justifique, puede valorarse realizar un ciclo FIV con screening genético.
C) Estudiar el endometrio si hay indicación
Cuando hay sospecha de desincronización endometrial, repetición de fallos o dudas claras en la revisión del caso, puede plantearse un ERA para personalizar el momento de la transferencia o realizar un Test EMMA y ALICE para ampliar el estudio del endometrio.
D) Revisar el factor masculino si hay indicadores de alteración
Si hubo baja fecundación, embriones con desarrollo limitado o antecedentes compatibles, conviene completar la valoración con un estudio de fertilidad masculina.
Preguntas frecuentes
¿Es “normal” que falle el primer intento de FIV?
Puede ocurrir. Un primer ciclo no siempre culmina en embarazo, incluso con buena respuesta y transferencia. Lo importante es revisar el caso y decidir el siguiente paso con criterios clínicos.
¿Cuándo tiene sentido pedir pruebas adicionales?
Generalmente cuando el informe del ciclo sugiere una causa probable: por ejemplo, mala evolución embrionaria repetida, sospecha causa endometrial, antecedentes de abortos o varios ciclos con resultados negativos. En un primer intento, muchas veces lo más recomendable es optimizar el plan antes de ampliar estudio.
¿Cuántos intentos suelen hacer falta?
Depende de la edad, reserva ovárica, causa de infertilidad, calidad embrionaria y estrategia del tratamiento. Lo recomendable es fijar un plan por etapas y revisar resultados de forma objetiva e individual.
Conclusión
Que la primera fecundación in vitro no haya dado positivo no invalida el tratamiento: suele ser el punto en el que se obtiene la información más valiosa para ajustar el siguiente tratamiento a realizar. Con una correcta revisión del ciclo realizado y la respuesta obtenida, se puede decidir si conviene repetir mismo ciclo con algunas variaciones, valorar un enfoque con screening genético, estudiar la receptividad con ERA o completar el factor masculino con un estudio de fertilidad masculina.
Si necesitas una valoración individual, el siguiente paso es revisar el informe completo del ciclo y tu historia clínica para construir un plan realista y personalizado.
