Vivimos en un entorno químico complejo. Aunque la normativa europea es estricta, estamos expuestos diariamente a sustancias exógenas que nuestro cuerpo puede confundir con sus propias hormonas. No se trata de generar alarma, sino de conciencia: reducir la carga de estos compuestos, conocidos como disruptores endocrinos, es una medida preventiva eficaz para cuidar la calidad de los óvulos y los espermatozoides. En consulta, valorar la exposición ambiental es cada vez más relevante para entender ciertos casos de infertilidad inexplicada.
La salud reproductiva no depende únicamente de la edad o la genética; el entorno en el que vivimos juega un papel fundamental. En los últimos años, la medicina reproductiva ha puesto el foco en la exposición ambiental a ciertos compuestos químicos que, de forma silenciosa, pueden alterar el delicado equilibrio de nuestras hormonas.
Entender qué son estas sustancias y dónde se encuentran permite tomar decisiones para proteger la fertilidad, tanto si se está buscando un embarazo de forma natural como si se va a iniciar un tratamiento de reproducción asistida.
¿Qué son los disruptores endocrinos y cómo actúan?
Los disruptores endocrinos (EDC, por sus siglas en inglés) son sustancias químicas exógenas (externas al cuerpo) que tienen la capacidad de alterar las funciones del sistema hormonal. La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que estas sustancias pueden provocar efectos adversos en la salud, ya que interfieren con la síntesis, secreción, transporte o eliminación de las hormonas naturales.
El mecanismo principal por el que actúan se conoce como mimetismo hormonal. Nuestro sistema endocrino funciona como un sistema de llaves (hormonas) y cerraduras (receptores). Los disruptores hormonales «engañan» al organismo de tres formas principales:
- Imitación: Se hacen pasar por hormonas naturales (como los estrógenos), activando procesos en momentos inadecuados.
- Bloqueo: Se unen a los receptores celulares impidiendo que las hormonas naturales cumplan su función (efecto antiandrogénico, por ejemplo).
- Alteración: Interfieren en la síntesis o el metabolismo de las hormonas, provocando niveles anormalmente altos o bajos en sangre.
El impacto de los disruptores hormonales en la fertilidad
La exposición acumulativa a estos compuestos puede comprometer la capacidad reproductiva. La Endocrine Society señala que los EDCs pueden interferir en la forma en que el cuerpo utiliza los estrógenos y la testosterona, hormonas cruciales para la fertilidad.
Efectos en la fertilidad femenina
Las hormonas femeninas regulan procesos cíclicos muy precisos que pueden verse alterados por esta interferencia química. Las principales áreas de estudio en consulta incluyen:
- Desajustes en el ciclo menstrual: Irregularidades que alteran el momento de la ovulación.
- Función ovárica: Se investiga cómo la exposición prolongada podría afectar a la maduración de los ovocitos.
- Patologías relacionadas: Existe evidencia científica que estudia el vínculo entre la exposición a ciertos tóxicos y una mayor prevalencia de afecciones como la endometriosis o el Síndrome de Ovario Poliquístico (SOP).
- Problemas de implantación: Al alterar el ambiente hormonal del útero, pueden dificultar los procesos necesarios para que tenga lugar el embarazo.
Impacto en la salud reproductiva masculina
El factor masculino es responsable de un porcentaje significativo de los problemas de fertilidad, y es especialmente sensible a los tóxicos ambientales. Los disruptores pueden afectar la espermatogénesis (producción de espermatozoides) provocando:
- Disminución de la calidad seminal: Menor concentración (número) y movilidad de los espermatozoides.
- Alteraciones morfológicas: Aumento del porcentaje de espermatozoides con formas anómalas.
- Posible daño en el ADN: Se observa una relación con la integridad del material genético del espermatozoide.
- Niveles alterados de testosterona: Al bloquear su acción, pueden afectar a la función testicular.
Dónde se encuentran los disruptores endocrinos en nuestro día a día
Responder a dónde se encuentran los disruptores endocrinos implica revisar nuestros hábitos cotidianos, ya que están presentes en objetos de uso común.
Disruptores endocrinos en alimentos y envases

La alimentación es una de las principales vías de entrada. El problema no suele ser el alimento en sí, sino su procesado o envasado:
- Bisfenol A (BPA): Un conocido bisfenol A disruptor endocrino. Se encuentra en el recubrimiento interior de algunas latas de conserva y en ciertos plásticos de policarbonato.
- Pesticidas: Residuos presentes en frutas y verduras que pueden actuar como xenoestrógenos.
- Alimentos grasos: Algunos contaminantes persistentes se bioacumulan en la grasa animal.
Disruptores endocrinos en cosmética y cuidado personal
La piel es un órgano absorbente. Muchos productos de higiene contienen compuestos para mejorar su textura o conservación:
- Parabenos: Utilizados como conservantes. Los parabenos disruptores endocrinos (como el metilparabeno o propilparabeno) tienen la capacidad de mimetizar estrógenos débiles.
- Ftalatos: Comunes en fragancias, lacas de uñas o cremas para dar flexibilidad y fijar aromas.
- Filtros UV químicos: Presentes en algunas cremas solares (ej. oxibenzona).
Lista de los disruptores endocrinos más comunes según la OMS
Aunque la lista de disruptores endocrinos es amplia y está en constante revisión científica, se suelen destacar ciertos grupos por su prevalencia o toxicidad histórica. Algunos ejemplos de disruptores endocrinos clave incluyen:
- Bisfenol A (BPA): Plásticos y resinas epoxi.
- Dioxinas y PCBs: Contaminantes industriales que persisten en el ambiente y la cadena alimentaria.
- Ftalatos: Plastificantes presentes en vinilos, juguetes antiguos y cosmética.
- DDT: Pesticida prohibido en muchas zonas por su persistencia ambiental, pero aún detectable en ciertos ecosistemas.
- Parabenos: Conservantes cosméticos de uso extendido.
- Triclosán: Agente antibacteriano presente en algunos productos de higiene.
- Perfluorados (PFCs): Utilizados en algunos recubrimientos antiadherentes y textiles impermeables.
La conexión con la glándula tiroides
No solo las hormonas sexuales se ven afectadas. Existe una clara relación entre disruptores endocrinos y tiroides. Sustancias como el perclorato o ciertos retardantes de llama pueden interferir en la captación de yodo o en la producción de hormonas tiroideas (T3 y T4).
La función tiroidea es importante para la fertilidad, determinadas alteraciones en el funcionamiento de la glándula tiroidea pueden interferir en la ovulación por lo que los niveles de las hormonas tiroideas deben estar controlados durante el embarazo para asegurar el correcto desarrollo fetal.

Medidas de prevención del sistema endocrino: Consejos prácticos
En la Unión Europea, contamos con normativas como el reglamento REACH, gestionado por la Agencia Europea de Sustancias y Mezclas Químicas (ECHA), que regula estrictamente estas sustancias para proteger la salud humana y el medio ambiente. Sin embargo, podemos aplicar medidas de prevención del sistema endocrino sencillas para reducir la carga tóxica:
- En la cocina: Prioriza el vidrio, la cerámica o el acero inoxidable frente al plástico para calentar comida en el microondas. Evita reutilizar botellas de plástico de un solo uso.
- Alimentación: Lava bien frutas y verduras o pélalas para reducir residuos de pesticidas. Reduce el consumo de alimentos procesados enlatados.
- Cosmética: Lee las etiquetas (INCI) y opta por productos que especifiquen ser libres de parabenos o ftalatos.
- Ventilación: Ventila la casa diariamente para reducir la concentración de compuestos volátiles.
- Filtrado de agua: Si los informes de calidad del agua de tu municipio indican alta presencia de residuos, valora sistemas de filtrado doméstico adecuados.
Checklist: 5 ajustes previos a un tratamiento de fertilidad
Si vas a iniciar un tratamiento de reproducción asistida, intenta aplicar estos cambios unas 8-12 semanas antes de iniciar el tratamiento (el tiempo que tarda en madurar un espermatozoide):
- Sustituir tuppers de plástico por vidrio.
- Revisar tu neceser y eliminar productos con parabenos de cadena larga.
- Evitar fragancias sintéticas ambientales en casa.
- Lavar frutas y verduras concienzudamente.
- Reducir la ingesta de alimentos envasados en plásticos blandos.
Conclusión y enfoque médico en HM Fertility Center
Es imposible vivir en una burbuja y eliminar el 100% de la exposición, y obsesionarse puede ser contraproducente. El objetivo es la reducción y el control de forma razonable.
En HM Fertility Center, abordamos la fertilidad de forma integral. Si lleváis tiempo buscando el embarazo sin éxito, en la consulta no solo evaluamos la calidad seminal o la reserva ovárica mediante ecografía y analítica; también consideramos el estilo de vida y la exposición ambiental.
Entender vuestro entorno nos permite daros pautas personalizadas para optimizar vuestra salud hormonal antes de iniciar cualquier tratamiento, mejorando así las probabilidades de éxito.
Preguntas frecuentes
¿El bisfenol A afecta igual a hombres que a mujeres?
Sí, es perjudicial para ambos, aunque sus manifestaciones pueden diferir. En mujeres se estudia su impacto en la calidad ovocitaria, mientras que en hombres el bisfenol a,disruptor endocrino, se asocia a parámetros seminales alterados.
¿Son seguros los cosméticos que se venden en España?
Los productos comercializados en España cumplen la estricta normativa europea. Sin embargo, el riesgo potencial reside en el llamado «efecto cóctel»: la exposición acumulativa diaria a múltiples productos que contienen pequeñas cantidades de sustancias químicas.
¿Se pueden eliminar estos tóxicos del cuerpo?
Depende de la sustancia. Algunos disruptores (como el BPA o los ftalatos) se eliminan por orina rápidamente tras cesar la exposición. Otros (como las dioxinas) se bioacumulan en el tejido graso durante años. Por eso, la prevención constante es la mejor herramienta.
¿Afectan los disruptores endocrinos al éxito de una FIV?
Investigaciones recientes sugieren que una alta carga de ciertos contaminantes ambientales podría influir en los resultados de los tratamientos de reproducción asistida, razón por la cual recomendamos reducir la exposición durante la búsqueda del embarazo.
